miércoles, 20 de julio de 2011

Voy a decir algo que va a sonar muy típico y repetido, pero que al fin de cuentas, es verdad: ‘gracias a todos mis amigos por estar’. Sí, sí que es una frase típica, muy común, pero si nos ponemos a pensar el contenido, es sumamente cierto. Todos hablamos de esos “amigos” que recién conocemos, que hace 2 semanas empezamos a hablar y ya los consideramos amigos, y no, no lo son, pero que los llamemos así no va a cambiar.

También hablamos de otros “amigos” que son, los amigos que están por conveniencia, o que, cuando te necesitan te buscan, y sino, tu existencia no está, sólo vivís cuando a ellos les conviene y porque necesitan algo.

Pero otra clase muy diferente de amigos (sin comillas esta vez) son los amigos que te conocen, que te quieren como sos, que te acompañan en todo, que si necesitas algo, ellos están ahí y vos lo sabes. Llueva, truene, haga calor, o mucho frío, ellos están para ayudarte, a las 2, 5, o 9 de la mañana, esos son a los que hay que desearles feliz día del amigo, a los que se lo merecen, nada más.

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