Lo que nos cura se va, siempre se va. Se queda un rato, nos mima, nos miente y después se va, después se va.
Ya me veo autista y de tanto extrañarte viviendo en tu muro mirando todo lo que hiciste y lo que te firman las personas.
No me cagues.
No aceptes mi desafío.
No era tan real.
Te quiero.
Poco.
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